Cibercrimen. ¿Vino viejo en botellas nuevas?


El cibercrimen es aún un fenómeno relativamente nuevo al que todavía los operadores de justicia y los propios estudiosos del delito no se han podido adaptar. La Policía aún no es capaz de actuar en la persecución de los cibercriminales con la misma operatividad y efectividad que lo hace en el mundo analógico.

Igualmente, las leyes penales y las políticas de prevención están desfasadas para luchar contra el cibercrimen, haciendo que el mundo digital sea todavía un “lugar sin ley”.

Desde el punto de vista académico y científico, los criminólogos y analistas del delito aún no son capaces de crear teorías propias y específicas para el crimen virtual. Por el momento, no tenemos referencias o marcos teóricos concretos que nos ayuden a entender el cibercrimen. Algunos autores tratan de “estirar” al máximo posible las teorías criminológicas del mundo analógico, lo cual no siempre es adecuado, pues estas teorías se generaron para explicar un delito que se mueve en otras dimensiones muy distintas. No obstante, estos autores consideran que el criminal, y por ende el crimen, no deja de ser el mismo, aunque se desarrolle en otro contexto, por muy distinto que este sea.

Esto es lo que plantea Peter N. Grabosky al referirse al cibercrimen como el mismo vino viejo en botellas nuevas. Con esta metáfora, Grabosky presenta una discusión interesante para debatir dos posibilidades en relación al ciberdelito.

Por un lado, podemos considerar la ciberdelincuencia un tipo esencialmente nuevo respecto del cual, no son válidas las teorías criminológicas aplicables al delito en el espacio físico. Por otro lado, el ciberdelito podría considerarse como un fenómeno diferente, pero para el que son válidas las mismas teorías y los mismos instrumentos usados frente al crimen en el espacio físico.

 

Diferencias entre un delito digital y uno físico

Para tratar de arrojar algo de luz a este debate, es necesario identificar algunos aspectos o elementos diferenciadores entre el crimen virtual y el crimen que ocurre en el espacio físico.

En primer lugar, podemos hablar de dos dimensiones básicas que diferencian de forma muy clara la realidad del mundo físico frente a la realidad del espacio virtual, la distancia y el tiempo. Respecto a la primera dimensión, la distancia, es una de las más estudiada en el ámbito criminológico. De hecho, existe toda una corriente de estudio denominada “journey to crime que analiza los niveles de desplazamientos utilizados por los delincuentes para cometer sus crímenes.

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Espacio

En el espacio físico, los criminales tienen que viajar para llegar a sus objetivos criminales, lo que implica desplazarse de un lugar a otro desde el punto de vista espacial. Los delincuentes deben moverse para buscar objetivos, acercarse a ellos para cometer el delito y posteriormente alejarse para evitar ser capturados. Esto ocurre porque en el mundo físico hay distancias, espacio físico por el que podemos movernos entre distintos lugares, hay puntos que están cerca y otros que están lejos, hay también fronteras o limitaciones geográficas, al igual que obstáculos físicos que hay que salvar.

Todos estos condicionantes influyen en la actividad criminal, así los estudios de enfoque journey to crime nos indican que los criminales se suelen desplazar muy poco para cometer sus delitos, ya que el desplazamiento supone un esfuerzo. Por ejemplo, en el caso de agresores sexuales, las investigaciones que analizan los desplazamientos nos muestran que no se suelen desplazar más de unos 3 kilómetros para cometer sus agresiones. También nos indican que delitos más instrumentales, como robos o atracos, suponen un mayor nivel de desplazamiento, puesto que los criminales tienen que moverse más para acceder a los objetivos criminales que persiguen.

Encontrar una víctima para cometer una agresión sexual supone menos desplazamientos que encontrar sucursales bancarias para atracar. Los criminales prefieren cometer sus delitos en lugares conocidos, en zonas que controlan, en las que saben dónde encontrar víctimas potenciales o por dónde huir. Desplazarse mucho supone perder control en estos aspectos, lo que afecta a su seguridad y por tanto al riesgo de ser detenido.

Una teoría criminológica tradicional que atiende a la dimensión de la distancia es la Teoría del Patrón Delictivo del matrimonio Brantingham en 1991. Según la misma, los delincuentes cometen sus crímenes y eligen a sus objetivos en los mismos lugares donde llevan a cabo sus actividades rutinarias. En los desplazamientos diarios que realizan desde su casa al trabajo o a un lugar de ocio, éstos observan y eligen lugares y objetivos para atacar. Por tanto, su espacio geográfico criminal no se separa mucho de su espacio geográfico vital. En los mismos lugares donde viven desarrollan también su actividad delictiva.

Nada de esto existe en el mundo virtual, la distancia no es una dimensión en el ciberespacio, lo que hace que los criminales dispongan de una serie de ventajas para cometer sus delitos: pueden acceder a cualquier objetivo de cualquier parte del mundo, no tienen que desplazarse espacialmente ni salvar ningún tipo de obstáculos.

Un cibercriminal en Madrid puede atacar un banco de Indonesia sin moverse de su salón, obviando fronteras y cualquier impedimento físico. Si fuera descubierto durante el robo o después del mismo, evidentemente sería inconcebible una persecución “tradicional” entre ladrón y policías como podemos imaginar en un robo en el espacio físico. Esto nos permite visualizar, no solo las ventajas para los cibercriminales, sino también las desventajas que tiene la Policía y a las que antes aludíamos.

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TIEMPO

Hablar de distancia nos lleva de forma irremediable a hablar de otra dimensión básica del espacio físico: el tiempo. El desplazamiento implica distancia entre dos lugares, pero también un tiempo para recorrer dicha distancia. Siguiendo el ejemplo anterior, un ladrón de Madrid que quisiera robar en un banco de Indonesia necesitaría un tiempo para desplazarse a su objetivo.

Igualmente, requeriría un tiempo para cometer el robo y posteriormente un tiempo para huir a un lugar seguro. Dichos tiempos son, al fin y al cabo, posibilidades para ser descubierto, pues son momentos en los que el criminal está expuesto y en riesgo. Estos condicionamientos son los que hacen que los delincuentes traten de actuar siempre lo más rápido posible, seleccionando delitos que puedan ejecutarse de forma rápida y utilizando medios de escape que le permitan estar a salvo en el menor tiempo posible.

Nada de esto ocurre tampoco en el mundo virtual. Aquí, los tiempos de desplazamiento no existen como tal, todo es instantáneo y transcurre de forma inmediata. Esta inmediatez coexiste a su vez con la más absoluta intemporalidad. Por ejemplo, un vídeo puede moverse por la red de forma instantánea, llegando a miles de lugares en cuestión de segundos. Pero a la vez, este vídeo que se está moviendo hoy, puede volver a aparecer dentro de diez años y parecer tan actual como si acabara de subirse en ese mismo momento.

Es decir, los contenidos no desaparecen con el tiempo, no tienen caducidad o envejecen como lo entendemos en el mundo físico. Moverse en un contexto atemporal tiene también grandes ventajas para el delincuente, pues la exposición es menor, lo que reduce el riesgo de ser descubierto o interrumpido en su delito.

En relación con la seguridad, el criminal del mundo físico también atiende a factores temporales de tal forma que debe buscar momentos en los que su actividad pueda pasar más desapercibida o invisible para posibles testigos. Por eso es más fácil que roben una fábrica en horario nocturno, cuando no hay nadie trabajando, o que roben una casa en horarios de mañana, cuando sus ocupantes están fuera.

A veces, el factor temporal no se realiza con fines de seguridad para el criminal, sino por el acceso a objetivos potenciales. Determinados momentos temporales pueden hacer que encontremos mejores posibilidades u objetivos para cometer delitos. Por ejemplo, en “horas punta” es más fácil robar carteras en una estación de tren, debido a las aglomeraciones de personas que se producen. También, algunas fechas, como la época de navidades o en veranos hacen que se incrementen determinados tipos de delitos.

En el mundo virtual estos aspectos temporales no funcionan de la misma manera, los cibercriminales no tienen que preocuparse por las mismas cosas que los criminales del mundo físico. A veces, incluso puede funcionar de forma contraria. Contradiciendo el ejemplo anterior, un cibercriminal puede preferir para pasar desapercibido, atacar una fábrica durante el momento de mayor actividad y por tanto con mayor número de trabajadores en ella. La dimensión visibilidad y su relación con el momento temporal son diferentes en ambos espacios.

Como podemos ver, las dimensiones que rigen el mundo físico son muy distintas a las que rigen el ciberespacio, por lo que no queda más remedio que diseñar, crear y desarrollar teorías y modelos explicativos propios del cibercrimen. Algunas teorías del espacio físico pueden ser de utilidad hasta determinado punto, pero lo ideal no es “estirar” o “retorcer” dichas teorías para que se ajusten al contexto virtual, sino hacer teorías nuevas y específicas para abordar este nuevo contexto delincuencial.

Siguiendo la metáfora de Grabosky, no siempre vamos a tener el mismo vino viejo en las botellas nuevas, a veces tendremos que recurrir a nuevas cosechas que nos permitan conseguir un vino totalmente nuevo.

Sobre el autor Ricardo Riveira Rubio
Publicado por Ricardo Riveira Rubio

Ricardo has about 18 years of experience in IT and Cybersecurity acting in roles as presales, management and consulting. He has a deep technical background in cloud, network, endpoint and information security. Throughout his career, he has been strongly linked to the financial sector, delivering best practices and acting as a trusted advisor for many banks in Latin America. Before joining Buguroo, Ricardo worked in Symantec as Senior Sales Engineer helping the growth of the business in the financial sector and previously in McAfee as Manager of Professional Services for LATAM and Caribbean. He is a self-learner and has always been focused on results and goals achievement.

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